En la segunda parte de esta serie de posts sobre la evolución del emo habÃamos finalizado con el resurgimiento de la música emo, pero representando un género musical bastante diferente al inicial. En este último post trataré la evolución desde los finales de los 90 hasta ahora, que es cuando realmente se ha creado un auténtico caos en torno al “emo”.
A finales de los 90, tras hacerse el emo un género comercialmente interesante, las bandas perdieron el interés por él y apenas quedaron grupos que lo practicasen. Además, la etiqueta era ambigua, porque se referÃa tanto al antiguo “emocore” como al nuevo “indie-core”. De todas formas, la etiqueta seguÃa usándose en el ámbito mainstream, sobre todo para referirse a algunas bandas que anteriomente habÃan sigo emo, como Jimmy Eat World.
Hubo un cambio en lo que representaba la etiqueta, asociado al cambio musical que experimentó Jimmy Eat World: la gente asociaba la etiqueta emo a la música de la banda, y aunque sus discos se tornaron cada vez menos cercanos al emocore y se iban aproximando al pop, la gente siguió llamando emo a su música. Y las nuevas bandas que iban saliendo que tenÃan un sonido similar al suyo eran etiquetadas como emo, a pesar de que poco tenÃan que ver con la música que anteriormente se llamaba asÃ…
Una de las nuevas bandas que pasaron a formar parte de esta nueva ola de “emo popular” fue Dashboard Confessional. Las canciones del grupo estaban más cercanas a la música de cantautor que a la música emo de los 90, pero aún asà no pudo escapar de la etiqueta.
La música de Dashboard Confessional era intimista y personal, con canciones ciertamente basadas en sus emociones. Su música era “emocional”, pero en un sentido muy distinto al que se le daba en los 80.
Sus discos tuvieron bastante éxito entre los adolescentes, con lo cual las discográficas empezaron a buscar bandas que sonasen parecido para poder explotar el filón, etiquetando a sus nuevos fichajes como “emo”, para hacerlos más interesantes a los más jóvenes.
Y este es un punto clave de la confusión que rodea al término emo. La explotación comercial de la etiqueta era ya evidente, y apenas tenÃa un relación directa con un estilo musical, asà que el paso que dio no fue demasiado sorprendente: “emo” pasó a relacionarse con cualquier tipo de muestra abierta de emociones fuertes. AsÃ, dejó de representar un sonido musical, pasando a referirse a todo el estilo de moda y de actitud de los que se estaban convirtiendo en fans de las “nuevas bandas emo”.
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